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"El Desarrollo
Humano se preocupa no sólo por la gente como individuos sino, además,
por la forma en que éstos interactúan y cooperan en las comunidades".
Estos principios normativos convergen en la llamada "dimensión social
del Desarrollo Humano".
El ser humano, como un "individuo social", se realiza a "sí mismo"
a través de estar-con-otros y actuar-junto-con-otros. No existe
una identidad individual al margen de la sociedad. El fenómeno social
no es, pues, algo posterior y externo al individuo, sino una dimensión
intrínseca a la persona. El individuo logra tomar conciencia de
su individualidad singular sólo a través de la mirada del "otro".
Por ello, el Desarrollo Humano reivindica a la Sociedad como el
ámbito donde las Personas logran tanto el reconocimiento recíproco
y, por ende, la realización de sí mismas, como la adhesión a una
idea común acerca del sentido de vivir juntos. Es en esa relación
donde se equilibran la realización de los sueños individuales con
los sueños colectivos que hacen posible la cohesión social.
La persona alcanza a ser sujeto y beneficiario del Desarrollo Humano
cuando logra moldear de modo efectivo su entorno social. De allí
que el incremento de la calidad de la vida individual tenga como
condición previa una mejor calidad de vida social. De esta relación
se derivan derechos y deberes recíprocos que se encarnan en el ejercicio
de la Ciudadanía y la participación social.
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