El Desarrollo Humano... y cultura cívica

Democracia
Desde la Ilustración hasta nuestros días, la Democracia se ha constituido como un ideal de organización al que aspiran los estados modernos, y con el cual se busca desarrollar la convivencia en sociedad bajo el principio de la libertad y el Estado de Derecho.

Para el mundo griego, Democracia significaba literalmente "gobierno del pueblo", donde había una participación real de los ciudadanos mediante la aclamación y la rápida rotación de los cargos públicos. Sin embargo este concepto en la actualidad es distinto, la democracia moderna se basa en la elección de personas que representan los intereses de los ciudadanos (como los Alcaldes, los Diputados y Senadores y el Presidente de la República). Esto es lo que se llama Democracia representativa.

La democracia no solo se refiere a un sistema político, sino que implica un estilo de vida presente en los diversos ámbitos del quehacer humano.

Gracias a esta forma de organización del Estado, se asegura el respeto por la libertad y la dignidad humana, basándose en principios de respeto, promoción y garantía de los derechos fundamentales y de la autodeterminación de un pueblo. Pero también supone valores personales que permiten convivir con justicia, tolerancia, paz social y apertura al diálogo, preservando así el bien común.

Como sistema político, la democracia se basa en principios que aseguran la convivencia social:

Existencia de una Constitución que asegure el cumplimiento de la ley y de los derechos de todos, ordenando también el funcionamiento de los poderes del Estado.

Gobierno de las mayorías donde se respete a las minorías.

Que todas las corrientes ideológicas y partidistas tengan un espacio de participación en la actividad pública.

Elecciones periódicas, libres e informadas.

Uso de métodos pacíficos en la solución de cualquier tipo de conflictos.

Alto grado de participación ciudadana.

La democracia como estilo de vida supone que en la vida cotidiana debemos adherir a valores como el respeto, la justicia y la cooperación, sin embargo, en nuestra sociedad no siempre concuerda el discurso con la práctica. Decimos ser democráticos, pero en nuestras conductas muchas veces somos autoritarios; o bien, discriminamos a las minorías étnicas o a las mujeres, sobre todo en los espacios laborales y políticos.

El desarrollo de una democracia sólida exige que los ciudadanos se involucren en los asuntos de la comunidad, resuelvan pacíficamente sus conflictos respetando su diversidad y participen con sus opiniones y con su acción a la construcción del bien común.